Ansiedad infantil, prevenirla a tiempo

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SANTO DOMINGO. Desde su concepción, el ser humano experimenta situaciones que le producen ansiedad o estrés. Enfrentar lo desconocido provoca que el organismo desde temprana edad utilice mecanismos de defensa. En niveles controlados, la ansiedad es justo eso, una respuesta defensiva a una situación desconocida y eso es perfectamente normal.

Aun más, se ha comprobado que durante el embarazo la madre le transfiere lo que siente al feto, es decir, que siente cualquier susto, angustia, preocupación, llegando incluso a inhibir los movimientos por un periodo corto, afirma Lía Biaggi Sangiovanni, especialista en psicoterapia clínica psicoanalítica de infantes y adolescentes del Centro Vida y Familia.

Durante los primeros meses de vida, el recién nacido experimenta continuos estados de ansiedad. Por ejemplo, comienza a percibir sensaciones desconocidas, tales como: dolor de estómago, incomodidad al estar sucios, falta de sueño, hambre, etc.

En ese sentido, la especialista asegura que los infantes no conocen el significado de la molestia, por lo que la madre, el padre o el adulto cuidador debe establecer una estructura en el mundo interno del bebé y le pone nombre a cada una de esas sensaciones displacenteras.

Agrega que los padres y/o cuidadores deben entender que el llanto es la forma que los bebes y los infantes tienen de comunicar la existencia de un malestar que no puede expresar verbalmente. “En este momento, el bebé o e niño tiene una alta necesidad de sentir alivio y, esto sólo se logra con la presencia del adulto, que puede identificar su malestar y solventarlo”.

Falsa creencia

En nuestra sociedad existe una falsa creencia de que a los bebés hay que dejarlos llorar para que se “acostumbren” a no comer de noche, a dormir solos, “Sin embargo, nada más falso que tal creencia, dejar a un bebé llorar indefinidamente lo que causa es mayor angustia y sentimiento de desprotección y abandono. En efecto, al tiempo dejan de llorar, no porque se acostumbren o se adapten, sino porque aprenden a que el llanto no les funciona”, indica la especialista.

Agrega que esta práctica termina incidiendo en que a futuro se pueda experimentar trastorno del apego, depresión, sentimientos de abandono y mayor ansiedad.

“Ansiedad de separación”

La doctora Biaggi Sangiovanni explica que de 6 a 8 meses el pequeño comienza a experimentar diferentes tipos de ansiedad, a la cual normalmente se le llama “Ansiedad de separación”. En esta etapa, los infantes se angustian cuando tienen que separarse de su figura de apego o conocida.

La ansiedad en la primera infancia y en la adolescencia se puede manifestar a través de los siguientes síntomas: fobias irracionales, problemas para conciliar el sueño, pesadillas, dificultad en la alimentación (disminución/aumento del apetito), movimientos constantes, problemas escolares (falta de concentración, impulsividad, etc.), así como malestares continuos sin causas orgánicas (no se detecta causa).

“Entre las múltiples causas que le ocasionan ansiedad a los niños encontramos los problemas familiares, tales como discusiones entre padres, violencia intra-familiar, hogares sin límites, procesos de separación, enfermedad de algún familiar, horarios sobrecargados, expectativas impuestas demasiado altas, ser víctimas de acoso escolar, así como asignar responsabilidades que no están de acuerdo a su edad”, indica.

Recomendaciones

Lía Biaggi Sangiovanni, especialista en psicoterapia clínica, afirma que de manera preventiva los padres y/o cuidadores están llamados a proporcionar un ambiente estructurado, sano, con horarios y limites claramente establecidos. También deben facilitar actividades al aire libre, asegurar las horas de descanso, una alimentación saludable y una rutina familiar donde se desarrolle la armonía y comunicación.

Los padres deben ofrecerles seguridad a sus hijos para que les comuniquen cualquier preocupación sin temor.

En caso de que las condiciones necesarias para evitar situaciones que provoquen ansiedad en el infante no estén dadas, es importante que se busque asistencia profesional con un psicólogo infanto-juvenil.

Fuente: http://www.diariolibre.com/revista/bienestar/ansiedad-infantil-prevenirla-a-tiempo-KA1882581